La cultura de cumplimiento puede variar de una empresa a otra. Desde una perspectiva regulatoria, la equidad, la transparencia y la diversidad son principios fundamentales para las empresas de todos los tamaños. Por su parte, el trato justo de todas las partes interesadas se convertirá en el centro de propuestas, con cualquier conflicto de intereses, remuneración, recompensa o reconocimiento abordado y tratado abiertamente por el liderazgo. Al establecerse canales de comunicación regulares con los empleados, los reguladores y sus socios inversores, se generan espacios completamente abiertos y más honestos. Esta cultura de colocar el cumplimiento y la transparencia en el corazón de la organización, conduce al desarrollo de una agenda más sostenible para estas empresas. Basados en el deseo de los consumidores de abordar el impacto ambiental de las grandes empresas, y un cambio en la dinámica del mercado para que los inversores se centren en gran medida en empresas ecológicas, esto coloca el respeto al frente y al centro de la gestión. El respeto por las personas, el medio ambiente y su propio negocio se vuelve un aspecto central y convierte a las empresas en un faro (punto de referencia) para muchas otras que buscan replicar su éxito. Una reconfiguración de estrategias y paradigmas, es necesaria para llevar a cabo el trabajo cultural, para revisar lo que iba bien antes y qué comodidades necesitarán nuestras partes interesadas después de la crisis pandémica. Estas decisiones conscientes ayudarán a las organizaciones a desarrollar un nuevo camino a seguir.
Conclusión: El Cumplimiento (Compliance) debe ser el centro de la Agenda Cultural de la Empresa, como así también de los Criterios Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG por su acrónimo en inglés) de la Organización, sea cual fuere su tamaño, debiendo colocar la Gobernanza, la Seguridad y el Control en la prioridad de todas las acciones de gestión por ejecutar.
Por FCN